Cuando se redacta un contrato en dos idiomas (por ejemplo, en castellano e inglés) es aconsejable indicar qué versión prevalecerá en caso de conflicto.
Cada vez es más frecuente que determinados contratos se redacten, además de en castellano, en otro idioma (por ejemplo, si un extranjero va a adquirir un inmueble en España y solicita que el contrato de arras se redacte también en su idioma).
Por eso, en estos casos es aconsejable tener en cuenta las siguientes cuestiones: